Skip to content

Análisis del caso Agustina Imvinkelried

14 enero, 2019

Todo comenzó el domingo 13, en las primeras horas del día se daba a conocer a través de las redes sociales, la desaparición de la joven menor de edad, Agustina Imvinkelried, residente de la ciudad de Esperanza, la cual no regresó a su casa tras haber estado en un boliche local. En la mañana del día lunes 14, se dio a conocer la noticia de que el cuerpo había sido hallado sin vida, semi enterrada a pocas cuadras de la casa del sospechoso del crimen, un hombre de 39 años que se suicidó.

Hilemos fino el caso

Lejos de pretender encontrar detalles pocos significativos o juzgar de manera descarada, pretendemos plasmar diferentes razones que nos harán pensar y encontrar, desde el punto de vista subjetivo de cada uno, una reflexión.

Adolescencia

Empecemos por lo primero, la joven tenia 17 años, es decir, menor de edad y adolescente, de cara a transitar la edad adulta.

La adolescencia y su tránsito hacia la edad adulta, ha sido objeto de atención y polémica desde épocas ancestrales, como así también, uno de los momentos, en el ciclo de la vida de los grupos humanos, más señalados. Por tanto, debemos considerar que, no es para nada un tema nuevo, todo lo contrario, se trata de un hecho y una vivencia importante en la vida de cada uno de nosotros.

La sociedad

El otro aspecto a destacar, es el de la sociedad en sí. A diferencia de cualquier otra época de la historia, nunca como hasta ahora la sociedad en su conjunto, y especialmente el mundo occidental, ha experimentado una serie de cambios en un período de tiempo tan corto. Un ejemplo vago seria la aparición de los primeros teléfonos móviles, los cuales eran pesados, aparatosos y con unas funciones básicas. Y bien, ahora son ligeros, ágiles y con múltiples prestaciones, y todo esto en pocos años. Y de esta misma manera podríamos estar todo el día multiplicando los ejemplos, ya sea en relación con internet, las aplicaciones informáticas, la biotecnología, la neurofisiología, la robótica; en definitiva, nos asombraríamos de los enormes cambios que se están sucediendo de forma vertiginosa en todos los ámbitos que constituyen la llamada sociedad postindustrial.

Estos que nombre son solo cambios tecnológicos, ahora bien, de la mano de la tecnología han venido los profundos cambios en otros ámbitos como pueden ser la vida familiar, laboral, de las relaciones interpersonales, consumo de masas, entre otras cosas.

A comparación con otras épocas, la adolescencia ha dejado de ser solo un momento de la vida marcado por las transformaciones –corporales y morfológicas–, desprendimientos, búsquedas de identidad y autonomía, de incertidumbres y grandes anhelos. Es decir, hoy, tiene como marco de referencia, un mundo en el que “conceptos como ambivalencia, borrosidad, contradicción, perplejidad, cobran una importancia que con los cambios radicales parece crecer sin pausa.

Mercantilización y fascinación del cuerpo joven

Pocas veces como en la época actual, la imagen del cuerpo ha estado tan presente en todos los ámbitos de la vida cotidiana. Se trata de una presencia invasiva y constante que poco a poco ha ido conformando un dictado del cual difícilmente se puede estar al margen y que afecta, sobre todo, a los jóvenes y a los adultos. A los jóvenes, por la enorme necesidad que tienen de sentirse aceptados, y que supone, para la mayoría, seguir los patrones de la moda que, a su vez, suelen ser los aceptados por sus iguales.

Sin intención de entrar en la polémica sobre el origen del constructo adolescencia, desde los inicios de la modernidad hasta nuestros días, todo lo relacionado con “la juventud” no ha parado de consolidarse y manifestarse en diferentes órdenes de la vida social: desde las primeras leyes encaminadas a la defensa y protección de la infancia, hasta la actual preocupación por el papel didáctico de los juguetes, la programación televisiva, la alimentación, etc. En un periodo relativamente corto, la preocupación por el niño y el joven ha llevado a la creación de nuevas especialidades –médicas, psicológicas, docentes– como también de dispositivos asistenciales, educativos, penitenciarios, recreativos.

Cada vez se percibe cómo la constante lucha por la liberación del cuerpo y la sexualidad y su apropiación por parte de los individuos, frente al control que a lo largo de la historia han ejercido diferentes instancias de poder, político, religioso, pastoral, sus discursos y miradas, médica, psiquiátrica, pedagógica, jurídica, está siendo desplazada y progresivamente asumida por el poder económico, gracias a la mundialización del capitalismo y la constante búsqueda de la felicidad que promete el hiperconsumo.

FAMILIAS PARTICULARES

Este tema es muy importante, la cuestión o crisis familiar, una temática compleja y con implicaciones que van desde lo estrictamente doméstico y cotidiano hasta aspectos de orden normativo, judicial, pedagógicoclínico, asistencial, socio-económico, entre otros.

Nuevas configuraciones familiares

Un modelo que se encuentra lejos y que hasta hace relativamente pocos años se consideraba prototípica: padre, madre e hijos. Este modelo familiar de tipo núcleo continúa siendo mayoritario y coexiste con nuevas formas, así que, podríamos decir, más que un modelo único lo que aparece es una constelación de agrupaciones familiares.

Sin la intención de presentar un listado extenso, podemos hablar de cuatro grupos: la familia biparental postradicional, heterosexual; la familia monoparental con un solo progenitor, generalmente la madre; la familia reconstituida, después de un divorcio o separación; y por último, las familias homoparentales y en las que la presencia de hijos son básicamente de una relación anterior.

Además de mencionar estas nuevas formas de convivencia, el otro aspecto a resaltar es qué suponen nuevas situaciones para la prole. Si aceptamos que este proceso es ciertamente difícil en sí mismo, cuanto más si acontece en una situación en la que la familia está en plena transformación.

Son frecuentes las voces que se alzan contra la falta de autoridad en la familia, la ausencia de los padres y los riegos que conlleva en cuanto a la educación y comportamiento de los hijos. Violencia, abandono y fracaso escolar, problemas psicológicos, embarazos no deseados son algunos de los comentarios que saltan frecuentemente a la opinión pública para presentar la situación actual de los jóvenes. No podemos negar que algunas de estas cuestiones son un problema y preocupa a las familias implicadas como al conjunto de la sociedad.

Podemos decir, que estamos ante un escenario en que lo viejo y lo nuevo confluyen, pero que a diferencia de otras instancias históricas, esto último se mueve a una velocidad de vértigo y difícilmente se está suficientemente preparado para adoptar una postura óptima en todo los flancos que se abren, especialmente en aquellos que tienen que ver con las relaciones personales y más si los protagonistas son los propios hijos.

Conclusión

Es un hecho que la época actual se caracteriza fundamentalmente por demandas reivindicativas, por enunciados diversos del -tengo derecho a…-. Y no parece como “políticamente correcto” el mencionar los deberes, las obligaciones que conlleva, porque estamos inmersos en un estado general de permisividad, de laxitud respecto a las leyes, a las normas y en la que las éticas de la renuncia ya no son eficaces. Vivimos en un clima de desconcierto general respecto de la función de la autoridad, de lo que está permitido y de lo que no, con límites difíciles de establecer. La responsabilidad es una posición y por lo tanto no puede demandarse, se asume o no. No podemos aceptar que a los menores de edad, ya sean niños o adolescentes, no se les pueda exigir ninguna responsabilidad, pero a partir de esta toma de posición el problema surge al intentar definir respecto a qué y de qué modo convocarles a una responsabilidad subjetiva. Pero la responsabilidad es una posición y por lo tanto no puede demandarse, se asume o no.

Cabe preguntarnos como sociedad, ¿qué responsabilidades nos cabe ante la muerte de esta joven esperancina?