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¿Por qué los argentinos repetimos historia?

15 junio, 2019

Punto de Encuentro pudo dialogar con Hugo Valderrama, Médico Neurólogo, Master en Neurociencias y Doctorado en Ciencias de la Salud. Y reflexionar sobre nuestro ser argentino.


Hugo Valderrama, Médico Neurólogo, Master en Neurociencias y Doctorado en Ciencias de la Salud

Entrevista realizada el 24/05/2019

1 parte
2 parte

El Neurólogo Valderrama afirma que el cerebro argentino es como el de un adolescente y al respecto dijo “este tipo de expresiones las hago generalizando, no individualizando en cada persona, en cada argentino, sino que a modo de metáfora y hasta ahí nomas metáfora, una forma de explicar, sería desde el colectivo de los cerebros que forman este país, explicar en forma simple la biología”.

Cuándo uno pasa de la adolescencia a la adultez se producen cambios en la red neuronales, que son cambios ya conocidos, que cada vez aprendemos más. Uno de ellos, el principal, es el desarrollo del lóbulo frontal, ese desarrollo del lóbulo frontal nos permite tener una mayor capacidad de visión a largo plazo, de visión de riesgos, nos permite tener un mayor control inhibitorio, el control inhibitorio es la capacidad frente a los impulsos, de decir ‘bueno, me freno, lo analizo un poco más y después decido’. Las funciones ejecutivos, que también están en ese sector, que es entender un problema, planificar y evaluar, se desarrollan más. Entonces esas redes se hacen más efectivas, inclusive un detalle, pero muy interesante de este proceso es que, no es que se crean más conexiones sino que se hacen más efectivas, que no es lo mismo”.

Inclusive, se llama poda neuronal, es una forma que se le dice dentro de las neurociencias a esas etapas donde uno va cortando conexiones que no sirven tanto y va haciendo más duraderas y más fuertes las conexiones que son más efectivas.

Todo ese proceso pasa de la adolescencia a la adultez. Muchas veces pasa que cuando uno hace un análisis de la historia nuestra, a pasado que en reiteradas oportunidades parece que el país en conjunto no aprende determinadas circunstancias y que no tiene capacidad de proyección de salir de lo que esta pasando en el momento, de lo que esta pasando en el día a día y la foto del día.

Eso a su vez hay que ponerlo en cada contexto individual, por eso te digo que se aplica una cuestión de generalización. También podemos decir que hay otros países que tienen ese cerebro como país más desarrollado por las circunstancias que han tenido y quizás por el tiempo de historia que tienen.

Si vos vas a los países nórdicos, a otros países desarrollados, tienen instituciones mucho más fuertes, tienen una capacidad de planificación a futuro y no solamente la recompensa del momento, tienen capacidad para decir ‘bueno, mira, estamos en esta situación de crisis’, si es que la llegan a estar, ‘pero eso no quita que hagamos cosas importantes de fondo’. Entonces hay que ir haciendo, trabajando en conjunto para resolver por un lado lo actual, pero cediendo lo suficiente para decir bueno, una vez cubierta las necesidades básicas y teniendo lo que el cerebro necesita primero, que es necesidades básicas como país cubiertas, ya empezar a proyectar a futuro y no tratar de tener más esas necesidades básicas cuando todavía no es necesario.

Hay un experimento que se hizo muy conocido en la época, creo que fue los años 70, donde se les ponía, como se dice en Estados Unidos, un malvavisco a un grupo chicos muy chiquitos, de 4 años hasta 10 años y en el experimento se los hacia pasar a una habitación, se les ponía un malvavisco que sería una golosina acá, esa golosina se le ponía uno solo y se le decía que si ellos esperaban 20 minutos iban a obtener más malvaviscos, entonces vos tenías que tener la inhibición, el control inhibitorio para decir ‘espero un poco y tengo una recompensa mayor’, que los que son más chiquitos, como uno cree en el sentido común, les cuesta más inhibirse, frenar su impulso entonces se lo terminan comiendo a ese malvavisco, en cambio el que va desarrollando más su control inhibitorio, su capacidad de manejo de impulsos para una recompensa mayor, más o menos a los 8, 9 o 10 años, ya sí pasaban la prueba y obtenían, luego de esperar un tiempo, mayor alimento y en este caso mayor placer.

Ese es un ejemplo fácil, más allá de que es reduccionista, eso nos da un ejemplo práctico de como el cerebro se va desarrollando. Tal es así que a los que se le hicieron ese experimento, se los siguió, fueron muchísimos chicos, a estos chicos se los siguió de adultos y aquellos que habían reaccionado a la prueba con mayor capacidad de espera, que se habían inhibido un poco más, que habían frenado su impulso al inicio, en general el grupo le fue mejor en expectativas generales de la vida que el que no tenía bien desarrollado ese lóbulo frontal o lo tenía desarrollado diferente.

Y a su vez, esas capacidades, más allá de que se van formando de manera individual, esas capacidades como país se pueden educar, se pueden formar. Se pueden formar desde instituciones fuertes que muestren el ejemplo y que den el ejemplo de visión a largo plazo, que den el ejemplo también de castigo cuando se comete un error.

Si nosotros, acá hay sistema de corrupción que no se castiga y al contrario, pareciera que se premia, nuestro cerebro como argentinos toman eso como punto de referencia, como que a un adolescente le digas ‘mira, robar no pasa nada y no va a haber un castigo’, entonces el cerebro no tiene puntos de anclaje de donde tomar y desarrollar esas conexiones para control inhibitorio, sino que al revés, parece que lo desinhibís y esa formación de valores en realidad son formaciones de conexiones neuronales.

Entonces de ahí viene que hacemos un paralelismo, decimos bueno ‘el argentino todavía en su momento histórico actual, a pesar de que ha pasado historias repetidas. Esto sigue teniendo un cerebro que parece que todavía no se terminó de desarrollar. Por supuesto que muchos oyentes van a decir ‘no, bueno, pero en este caso no’, por supuesto porque a su vez cada persona puede tener un desarrollo, conformarse una comunidad con distinta educación, con distintos ejemplos dentro de la familia que hacen que esas conexiones varíen del promedio. Pero lamentablemente la sensación que me da a mi y a muchos es que en el promedio todavía somos un país con un cerebro que tiene mucho para desarrollar y ahí viene el problema básico, que nos cuesta mirar de donde venimos, de lo que ha pasado previamente y nos cuesta mirar hacia donde vamos. Por ejemplo parece que las elecciones, cada elecciones son 4 años y lo miramos en forma separada, entonces eso es más de un ser adolescente decir ‘lo que pasa porque pasa ahora, porque pasó hace 2 años o como mucho 2 años para atrás’ y en realidad no, los países que tiene con un cerebro con más de proyección, tienen proyección de a décadas.

No solamente son los años, porque hay que son jóvenes también y tienen un desarrollo cultural mucho más maduro pero el tiempo también ayuda, o sea también muchos de los países que nosotros miramos con desarrollo nos llevan siglos de evolución y de evolución cultural.

Y de todo lo que es evolución cultural impregna y modifica neuronas y va formando el cerebro, esta charla va formando cerebro, todo va formando conexión.

Entonces a nosotros nos pasa que, como a ese adolescente que le tiene que a ver… perdón, te pregunto, vos que edad tenes?

-Yo, 18…

-Bueno, vos estas entrando justamente, a pesar de que parece muy madura tu conducción, depende el estímulo porque este estímulo para tu cerebro es genial porque vos te sometes a un trabajo que tenes que tener una cierta temple, una cierta fluidez de vocabulario, eso va entrenando tu cerebro y seguramente te hace más capaz para esta tarea que otro chico de 18 años que todavía no desarrolló esta tarea o que no le dedica tanto tiempo. Eso va formando neuronas, va creando conexiones.

Entonces, eso trasladado a un país lleva a que si no logras ese desarrollo, no logras ese entrenamiento, en realidad seguís siendo un adolescente continuo que vuelve a repetir los errores y no aprende.

Todos hemos cometido los errores muchas veces, quizás algunos. Pero llega un momento en que esas conexiones, gracias a ese desarrollo del lóbulo frontal, gracias a evaluarnos a nosotros mismos, volver a planificar los errores que tuvimos o volver a planificar sobre los errores que tuvimos, vamos aprendiendo.

Entonces, cuando vos no tenes ese desarrollo y a su vez se incentiva lo contrario, es como malcriar un chico, lleva a que se vuelva a cometer de forma reiterada los mismos problemas.

Hay que poner todo esto también, todo esto desde la biología, en un contexto que se entienda bien, que es muy difícil, te diría casi imposible pensar a largo plazo, tener control inhibitorio, cuando uno no tiene necesidades básicas cubiertas.

Entonces, se genera una bola de nieve porque cuanto mayor pobreza, no hay necesidades básicas cubiertas, entonces el cerebro, frente a la adrenalina que genera eso, que es un neurotransmisor que se desencadena, el cortisol que es otro neurotransmisor del estrés y otros más, te llevan a focalizarte en la amenaza, en ese momento la amenaza es ‘necesito comer, necesito seguridad, necesito cubrir cuestiones que si no las cubro no puedo desarrollarme a futuro porque necesito en lo inmediato’ y tu cerebro te obliga a eso y focaliza tanto con la amenaza, es un tren que viene de frente, como que no tenes el tiempo para decir ‘ de dónde vino el tren, cuánto hace, cómo se originó y cuánto tiempo hace que viene así de que te va pegar’ y tampoco te da posibilidad de ver a futuro de hasta donde va a llegar ese tren.

Es una bola de nieve que se va agrandando cada vez más porque a su vez este fenómeno adolescente genera más pobreza y a su vez esas personas tienen en ese momento, y no porque, ojo, hay que diferenciar bien, no porque tengan más o menos capacidad sino que por la situación que se encuentran, que podría ser yo, podrías ser vos. Si a nosotros ahora nos quitan las necesidades básicas quizás tenemos más herramientas por nuestra educación, para enfrentarlas, lo que es verdad, pero hasta el más educado en situaciones de necesidad básica absoluta va pensar sí o sí en alimentarse, en cubrirse y va a poder proyectar muy poco a largo plazo.

Lo que no quita que si por supuesto tenemos la suerte de tener la educación como tuve la suerte yo o quizás tuviste la suerte vos, de que eso sea favorable para no cometer errores que van más allá, o sea, no es que todo justifica los medios. Vos para cubrir las necesidades básicas, qué sería lo ideal, decir bueno ‘tener la oportunidad de trabajo, tener la oportunidad de escalar socialmente, de moverme’, entonces, tener siempre la oportunidad y que después quede tu cerebro, tu voluntad y tu motivación.

Cuanto más ansiedad y estrés hay, se profundiza más la visión a corto plazo, no de todos sino de aquel que se encuentra en esa necesidad, lo que acá tenemos que preguntarnos es por qué los que sí tenemos necesidades básicas cubiertas vemos a corto plazo.

Porque vos decís bueno ‘mi cerebro no tiene necesidades básicas cubiertas entonces yo las busco’ y veo que esa es mi amenaza, cubrir esas necesidades entonces no puedo proyectar mucho.

Ahora el problema es si hay parte de la sociedad que sigue teniendo las necesidades básicas cubiertas por qué busca el cortoplacismo. Y eso, ahí viene de la mano de como estamos formados durante nuestro proceso histórico y que se está agravando cada vez más, se agravó más quizás en los últimos 30, 40 o 50 años. Se fue agravando cada vez más progresivamente, entonces cuando ya nos formamos la educación nos lleva al cortoplacismo, inclusive teniendo necesidades básicas cubiertas.

El buscar placeres inmediatos y no buscar una proyección por ejemplo en el ahorro, en la inversión en uno mismo, en la educación y solamente en el consumo en cuestiones materiales que se desvanecen y que a su vez no te permiten realizarte como ideal de vida, para decir ‘estoy acá’ sino que solamente es un cuestión de placer momentánea.

Toda esa educación básica se está perdiendo, entonces, como te digo, termina siendo una cosa que empuja a la otra y hasta que no cambiemos nuestra educación, nuestra formación como país, como valores, esas neuronas van a seguir siendo, entre comillas, adolescentes, no van a madurar, tenemos que militar valores, o sea que, tenemos que hacer una militancia de formación de valores y de estrategias cognitivas, o sea, decir, así se forman los cerebros y así se desarrollan en países que les está yendo bien.

Y para finalizar Hugo Valderrama referenció a Ramón y Cajal, premio Nobel de Medicina en 1906, con la cita “todo aquel que se lo propone puede ser escultor de su propio cerebro” y Hugo remarcó “eso es lo que tenemos que hacer todos, esculpir nuestro cerebro”.